Ahorrar en calefacción en un piso de alquiler: 9 trucos

Termostato de radiador para ahorrar en calefacción en casa

Cuando llegan los primeros días fríos, la factura sube mucho más rápido que la temperatura del salón. La buena noticia es que se puede ahorrar en calefacción sin vivir con una manta encima y sin hacer obras: casi todo lo que de verdad funciona en un piso de alquiler son ajustes pequeños que puedes hacer este fin de semana. Estos son los nueve que más se notan.

1. Entiende el termostato del radiador

Los números de la rueda no son "potencia", son temperatura objetivo. En la mayoría de válvulas, el 3 equivale a unos 20 °C y cada número sube o baja unos 4 grados. Poner el 5 no calienta más rápido: calienta de más y luego te sobra. Si la habitación ya está a la temperatura que marca el número, el radiador se apaga solo.

2. Purga los radiadores antes de la temporada

Si un radiador está caliente abajo y frío arriba, o hace ruidos de burbujas, tiene aire dentro y no rinde. Purgarlo lleva cinco minutos: abre el termostato al máximo, espera media hora, pon un trapo y un recipiente debajo de la llave de purga, ábrela con la llave cuadrada hasta que salga aire y ciérrala en cuanto salga agua. Hazlo con todos los radiadores de la casa y avisa al administrador si después la instalación pierde presión.

3. Despeja lo que hay delante del radiador

Un sofá pegado, una cortina larga que lo tapa o una repisa encima bloquean el aire caliente y pueden desperdiciar una parte importante del calor. Deja unos centímetros libres por delante y por encima. Es el cambio más barato de esta lista.

4. Una temperatura distinta por estancia

No toda la casa necesita lo mismo: salón 20-21 °C, dormitorio 17-18 °C, cocina 18 °C y baño 22-23 °C solo cuando se usa. Cada grado de menos supone en torno a un 6 % menos de consumo, así que bajar uno o dos grados en las habitaciones que menos pisas se nota en la factura.

5. Baja por la noche, pero no apagues

Dejar la calefacción apagada todo el día y encenderla a tope al llegar sale más caro: volver a calentar paredes y muebles fríos consume más que mantener. Baja dos o tres grados por la noche o cuando no estés, y no dejes ninguna habitación por debajo de 16 °C, o aparecerán humedades.

6. Cierra las puertas interiores

Si el dormitorio está a 17 °C y el salón a 21 °C, con la puerta abierta el aire húmedo y caliente se va a la habitación fría y condensa en las paredes. Puerta cerrada entre estancias con temperaturas distintas.

7. Ventila rápido y con las ventanas de par en par

La ventana entreabierta todo el día es el error clásico: enfría el muro sin renovar el aire. Abre del todo cinco o diez minutos, dos o tres veces al día, con los termostatos cerrados mientras tanto. El aire se cambia y las paredes conservan el calor.

8. Corta las corrientes de aire

Pasa una hoja de papel por el marco de la ventana cerrada: si sale sola, la goma está gastada y toca cambiarla (es barato y se pega sin herramientas). Añade un burlete bajo la puerta de entrada y cortinas gruesas que cierres al anochecer: una ventana sin persiana pierde calor toda la noche. En nuestra selección de artículos para el hogar encontrarás textiles y soluciones que ayudan a mantener el calor dentro.

9. Apunta el consumo cada mes

Anota la lectura del contador o del repartidor de costes el día 1 de cada mes. Con dos o tres meses sabrás qué cambios han funcionado y tendrás con qué discutir la liquidación anual si te llega una cifra rara.

Por dónde empezar

Si solo vas a hacer tres cosas: purga los radiadores, ajusta la temperatura estancia por estancia y sella las ventanas que dejan pasar aire. Son las tres que más calor te devuelven por cada euro y las que mejor se notan en cuanto bajan las temperaturas.