Cómo cepillar a un gato sin que huya al segundo

Cómo cepillar a un gato: gato atigrado en casa junto a una cortina

Hay gatos que ronronean con el cepillo y gatos que desaparecen en cuanto lo ven. Si el tuyo es del segundo grupo, el problema casi nunca es el cepillo: es el cómo. Aprender cómo cepillar a un gato con un poco de técnica evita nudos, reduce las bolas de pelo y deja mucho menos pelo suelto por el sofá. Aquí tienes cada cuánto cepillar a un gato según su manto, el orden que funciona y qué hacer si no se deja.

Por qué cepillar a un gato no es opcional

Un gato se acicala solo varias horas al día, y todo ese pelo muerto que arrastra con la lengua acaba en su estómago. De ahí vienen las bolas de pelo, los vómitos y, en casos feos, los atascos intestinales. Cada pasada de cepillo es pelo que retiras tú y que él ya no se traga.

Además, el cepillado previene los nudos que se apelmazan en la piel, reparte la grasa natural del pelaje y te da la excusa perfecta para revisar bultos, pulgas o zonas doloridas. Y, de paso, menos pelo en el aire y en la tapicería.

Cada cuánto cepillar a un gato según su pelo

  • Pelo corto (europeo, siamés, bengalí): dos o tres veces por semana bastan.
  • Pelo semilargo (maine coon, noruego, ragdoll): cuatro o cinco veces por semana.
  • Pelo largo (persa, angora): a diario, sin excepción. Un día saltado ya son nudos.
  • Gatos mayores o con sobrepeso: a diario, aunque tengan el pelo corto, porque ya no llegan a acicalarse bien solos.

En otoño y primavera, cuando cambian el manto, sube la frecuencia. En esas semanas se puede cepillar a diario sin pasarse.

Gato de pelo largo tumbado en una manta, ejemplo de cómo cepillar a un gato de pelo largo

Cómo cepillar a un gato paso a paso

  1. Espera a que esté tranquilo. Después de comer o de una siesta, nunca cuando está en modo caza.
  2. Cepíllalo donde él esté, no lo lleves tú a otro sitio. Si está en el sofá, cepíllalo allí.
  3. Empieza por la cabeza y el cuello. Es la zona que más les gusta y la que más confianza genera.
  4. Sigue por el lomo, siempre en el sentido del pelo, con pasadas suaves y sin apretar el cepillo contra la piel.
  5. Deja el final para los laterales y la base de la cola. La barriga solo si te deja, y con dos dedos de cepillo.
  6. Para antes de que se canse. Dos o tres minutos son suficientes; es mejor repetir mañana que forzar hoy.
  7. Termina con una caricia o un premio para que lo asocie con algo bueno.

Cómo cepillar a un gato de pelo largo

Con manto largo el orden cambia: primero un peine metálico de púas separadas para deshacer los nudos, y después un cepillo suave para alisar. Si encuentras un nudo apelmazado pegado a la piel, no tires. Sujeta la base del pelo con la mano y deshazlo poco a poco desde la punta; si no cede, córtalo con tijeras de punta roma o pídele al veterinario que lo rape.

Las zonas donde más se enredan son las axilas, detrás de las orejas, los pantalones de las patas traseras y la zona del collar.

Cómo cepillar a un gato de pelo corto

Aquí el cepillo agresivo sobra. Un guante de goma o una cardadora blanda, tres o cuatro pasadas por zona y listo. Con pelo corto el riesgo no es el nudo, es irritar la piel por insistir.

Qué hacer si tu gato no se deja cepillar

  • Empieza tocándolo con el dorso del cepillo, sin cepillar. Solo eso, tres días seguidos.
  • Cepíllalo mientras come o mientras se acicala solo; está distraído y con la guardia baja.
  • Nunca lo sujetes por el cuello ni lo persigas. Si se va, se acabó la sesión.
  • Prueba un guante en lugar de un cepillo: para muchos gatos es una caricia, no una herramienta.
  • Si mueve la cola rápido, gira las orejas hacia atrás o se le dilatan las pupilas, para. Son los tres avisos previos al zarpazo.
  • Si solo protesta en una zona concreta, revísala: puede haber un nudo tirando o dolor.

El pelo que acaba en el sofá y en la ropa

Por bien que cepilles, algo siempre se escapa, y el pelo de gato es corto y se clava en la tela. Un quitapelos reutilizable lo levanta del sofá, de la cama, de la ropa y de la tapicería del coche con dos pasadas, y se vacía en su propia base, así que no dependes de rodillos adhesivos ni de recambios.

Combinado con el cepillado, el resultado se nota en una semana: menos pelo suelto en casa y menos bolas de pelo. Si quieres más ideas para convivir con un gato sin vivir rodeado de pelo, pásate por el catálogo completo.

Errores frecuentes

  • Bañar al gato para quitar el pelo. Casi nunca hace falta y le estresa muchísimo. Cepillar sí; bañar, solo por indicación veterinaria.
  • Usar cepillos de púas duras en gatos de pelo corto. Rascan la piel y le quitan las ganas para siempre.
  • Sesiones largas. Diez minutos seguidos es una eternidad para un gato.
  • Cepillar a contrapelo. A algunos les molesta mucho; ve siempre en el sentido del pelo salvo que te lo pida el veterinario.

En resumen

Cepillar a un gato es cuestión de constancia y de leerle la cara. Sesiones de dos minutos, varias veces por semana, empezando por la cabeza y parando antes de que se harte. Con eso reducirás las bolas de pelo, evitarás los nudos y tendrás bastante menos pelo por casa. Empieza mañana con la cabeza y el cuello, y déjalo estar antes de que él lo deje.