Las almohadillas son las «suelas» naturales de tu perro: amortiguan cada paso, le dan agarre y le protegen los huesos y las articulaciones. Por eso saber cómo cuidar las almohadillas del perro es clave para su bienestar. El asfalto caliente, el frío, la sal de las calles o simplemente el paso del tiempo hacen que se resequen, y unas almohadillas del perro agrietadas duelen y pueden infectarse. En esta guía te contamos cómo mantenerlas sanas durante todo el año con gestos muy sencillos.
Por qué son tan importantes las almohadillas
Aunque parezcan simples cojinetes de piel dura, las almohadillas cumplen varias funciones: absorben impactos, aíslan del frío y del calor, ayudan a tu perro a frenar y girar, y contienen glándulas sudoríparas que regulan un poco su temperatura. Cuando están agrietadas o dañadas, el perro cojea, lame la zona o evita pisar según qué superficies. Cuidarlas no es un capricho estético, sino una parte más de su salud.
Almohadillas del perro secas y agrietadas: por qué ocurre
Las almohadillas del perro secas son de lo más común, sobre todo en verano y en invierno. Estas son las causas más frecuentes:
- Suelos abrasivos y calor: el asfalto al sol puede superar los 50 °C y quemar la piel en segundos.
- Frío y sal de deshielo: en invierno, el hielo y la sal de las aceras resecan y agrietan.
- Terrenos duros: caminar mucho por gravilla, cemento o rocas desgasta la capa protectora.
- Falta de hidratación o edad: con los años la piel pierde elasticidad y se cuartea con más facilidad.
- Productos de limpieza: algunos limpiasuelos irritan las almohadillas al contacto.
Cómo cuidar las almohadillas del perro paso a paso
Cuidar las almohadillas del perro es una rutina rápida que puedes integrar en el día a día:
- Revísalas a menudo: separa los dedos y comprueba que no haya cortes, espinas, piedrecitas ni grietas.
- Límpialas al volver del paseo con agua tibia o una toallita sin alcohol, sobre todo tras pisar sal o barro.
- Recorta el pelo que crece entre los dedos para que no acumule suciedad ni forme nudos molestos.
- Evita las horas de más calor: saca a tu perro temprano o al atardecer y camina por la sombra.
- Haz la prueba de la mano: si no puedes mantener la palma sobre el suelo cinco segundos, quema demasiado para sus patas.
Cómo hidratar las almohadillas del perro
Si notas la piel áspera o tirante, conviene hidratarla. Para hidratar las almohadillas del perro usa siempre un bálsamo específico para mascotas, nunca cremas de personas, que pueden llevar ingredientes tóxicos si el perro se lame. Aplica una capa fina, masajea con suavidad y entretén a tu perro un par de minutos para que absorba antes de lamerse. Repite unas dos o tres veces por semana, o a diario si las tiene muy agrietadas. La cera protectora es otra buena opción: crea una barrera frente al calor, el hielo y la sal antes de salir a la calle.
Cuidados según la estación
El calor y el frío exigen precauciones distintas:
- Verano: pisa siempre que puedas zonas de sombra, hierba o tierra, evita el asfalto del mediodía y lleva agua para refrescarle.
- Invierno: seca bien las patas al entrar en casa, retira los restos de sal y aplica un bálsamo protector antes del paseo.
Unos botines para perro pueden ayudar en casos extremos, aunque a muchos les cuesta acostumbrarse, así que introdúcelos poco a poco.
Cuándo acudir al veterinario
Consulta con el veterinario si ves heridas profundas, sangrado, hinchazón, mal olor, cojera persistente o si tu perro no deja de lamerse una pata. También si las grietas no mejoran en unos días pese a los cuidados. Un problema pequeño tratado a tiempo evita infecciones y molestias mayores.
En resumen
Cuidar las almohadillas de tu perro es sencillo: revísalas, mantenlas limpias, hidrátalas cuando haga falta y protégelas del calor y del frío. Con estos hábitos evitarás que se sequen o se agrieten y tu perro caminará cómodo todo el año. Si quieres más ideas para el bienestar de tu mascota, echa un vistazo a nuestros productos para el cuidado de perros y gatos en Velia Select.