En otoño el perro vuelve del paseo mojado y lleno de barro, y con la muda suelta más pelo que de costumbre. Cuando su cama empieza a oler a cerrado, toca lavar la cama del perro. Con una buena preparación queda limpia en la lavadora sin que sufran la funda, el relleno ni la propia lavadora. Aquí tienes cómo lavar la cama del perro paso a paso, cada cuánto conviene hacerlo y qué hacer si la cama es grande.
Antes de lavar: mira la etiqueta y quita los pelos
Un vistazo a la etiqueta de cuidado te ahorra disgustos. Ahí pone si la funda y el relleno pueden ir a la lavadora y a qué temperatura. Muchas camas para perro tienen una funda extraíble con cremallera; el relleno, sea de espuma, de copos o un cojín interior, suele necesitar otro trato.
El paso más importante va antes del lavado. Los pelos de perro no desaparecen en la lavadora: se pegan al resto de la ropa, se acumulan en el filtro y se quedan en la goma de la puerta. Hazlo así:
- Sacude bien la cama fuera de casa o en el balcón.
- Aspírala a fondo con el accesorio de tapicería, también en costuras y esquinas.
- Retira los pelos que queden con un guante de goma húmedo o con un quitapelos.
Cómo lavar la cama del perro en la lavadora
- Trata antes las manchas. Deja secar el barro y cepíllalo después. Aclara primero con agua fría el pis o los vómitos, porque el agua caliente puede fijar las manchas de proteínas.
- Elige la temperatura según la etiqueta. Las fundas resistentes de algodón o poliéster suelen aguantar entre 40 y 60 °C. Usa la temperatura más alta que permita la etiqueta: es lo que mejor funciona contra los olores.
- Detergente suave y sin suavizante. El olfato del perro es muy sensible. Basta con un detergente sin perfume, y mejor prescindir del suavizante, que deja fragancia en el tejido.
- Añade un aclarado extra. Un segundo aclarado elimina los restos de detergente de los tejidos gruesos.
- No llenes demasiado el tambor. La cama tiene que moverse con holgura o no quedará bien limpia. Lávala sola, sin más ropa.
Después conviene revisar la lavadora: limpia los pelos de la goma de la puerta, vacía el filtro y, si hace falta, pon un lavado en vacío.
Relleno y camas grandes: limpiar la cama del perro sin lavadora
Los núcleos de espuma o de viscoelástica, por norma general, no van a la lavadora. Aspíralos, trata las manchas con agua templada y un poco de detergente suave y seca a toques con un paño limpio. Después tienen que secarse por completo.
Si la cama no cabe en tu lavadora y la etiqueta permite lavarla con agua, tienes dos opciones: una lavandería de autoservicio con máquinas grandes o la bañera. En la bañera, deja la cama en remojo con agua templada y detergente suave, presiónala varias veces y aclárala hasta que no salga espuma. Los rellenos gruesos no se retuercen: se escurren apretando.
Cómo secarla bien
Una cama a medio secar vuelve a oler a cerrado enseguida. Por eso es mejor secarla al aire, fuera o en una habitación bien ventilada, y ahuecar el relleno de vez en cuando. A la secadora solo si la etiqueta lo permite, y a baja temperatura. Tu perro no debe volver a usarla hasta que el interior también esté completamente seco. Una segunda manta o una funda de recambio te sacan del apuro mientras tanto.
¿Cada cuánto hay que lavar la cama del perro?
- Mantas: más o menos cada una o dos semanas, y más a menudo en la época de barro.
- Funda y relleno: aproximadamente una vez al mes o en cuanto huela.
- En el momento: después de un accidente, como pis o vómito, y si hay pulgas.
Entre lavado y lavado basta con aspirarla y sacudirla una vez a la semana. Si pones una manta lavable encima, tendrás que lavar la funda grande mucho menos.
Los pelos, entre lavado y lavado
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