Cómo secar la ropa dentro de casa sin humedad ni malos olores

Tendedero con ropa tendida: cómo secar la ropa dentro de casa

Con las lluvias de otoño el tendedero vuelve al interior, y entonces aparece el problema de siempre. Secar la ropa dentro de casa es lo más normal del mundo, pero tiene un efecto secundario incómodo: toda esa agua tiene que ir a alguna parte. Una lavadora de seis kilos deja, después del centrifugado, entre litro y medio y dos litros de agua en los tejidos, y esa agua se evapora entera en tu salón o en tu habitación. De ahí vienen los cristales empañados, las toallas que huelen a cerrado y, con el tiempo, el moho en las esquinas. Con unos cuantos ajustes la colada se seca antes y la casa se queda seca.

Por qué secar la ropa dentro de casa genera humedad

El aire solo puede retener una cantidad limitada de vapor de agua, y cuanto más frío está, menos admite. En otoño los cristales y las paredes exteriores se enfrían muy por debajo de la temperatura ambiente: en cuanto el aire húmedo los roza, el agua se condensa. Si la humedad relativa se mantiene varios días por encima del 60 %, el moho y los ácaros tienen vía libre. Un higrómetro barato te dice de un vistazo si vas bien: entre el 40 % y el 55 % es la franja correcta.

Siete pasos para que la ropa se seque antes

  1. Centrifuga a las revoluciones más altas que aguante el tejido. Pasar de 1.000 a 1.400 revoluciones saca varios decilitros más de agua por colada, agua que si no acaba evaporándose dentro de casa. Mira la etiqueta: el algodón y las toallas admiten casi siempre el máximo.
  2. Elige una sola habitación y cierra la puerta. Pon el tendedero en el baño o en un cuarto que no uses, en lugar de en mitad del salón. Así la humedad no se reparte por toda la vivienda.
  3. Deja una ventana entreabierta en esa misma habitación. Es el paso más importante y el que casi todo el mundo se salta por miedo a la factura de la calefacción. Sin salida, el vapor se queda dentro y la ropa no se seca.
  4. No amontones las prendas. Deja un palmo entre pieza y pieza y cuelga camisas y vestidos en percha. El aire tiene que poder pasar: la ropa superpuesta no seca por dentro y termina oliendo mal.
  5. Pon un ventilador a velocidad baja apuntando al tendedero. Es el acelerador más barato que existe. El aire en movimiento arrastra la capa saturada que rodea el tejido y, en la práctica, suele reducir el tiempo de secado a la mitad.
  6. Enrolla las prendas gruesas en una toalla seca. Coloca la toalla de baño o el jersey grueso sobre una toalla seca, enróllalo y presiona con fuerza. Sacarás una cantidad de agua sorprendente antes de que la prenda llegue al tendedero.
  7. Calienta y ventila a la vez. El aire caliente admite más vapor, pero solo sirve si después ese aire puede salir. Calentar con todo cerrado no elimina la humedad: la traslada al cristal más frío de la casa.

Lo que conviene evitar

  • Tender encima del radiador. Seca rápido, sí, pero suelta todo el vapor de golpe en la habitación justo cuando los cristales están fríos. Además bloqueas la emisión de calor del radiador.
  • Secar en el dormitorio. Suele ser la habitación más fría de la casa y pasas ahí ocho horas respirando aire húmedo. La pared del dormitorio detrás del armario es el sitio clásico donde empieza el moho.
  • Dejar la colada dentro del tambor. Bastan unas horas en la lavadora cerrada para que la ropa limpia huela a cerrado, y ese olor ya no se va al secarla.

El olor a humedad: de dónde sale

¿Tu ropa huele agria al recogerla? Entonces ha estado húmeda demasiado tiempo. A partir de unas veinticuatro horas de secado, las bacterias tienen margen para multiplicarse dentro de la fibra, y ese es exactamente el olor que notas después. La solución no es más suavizante, sino secar más rápido: más centrifugado, más separación entre prendas y aire circulando. Lava además las toallas y la ropa deportiva a 60 grados de vez en cuando y deja la puerta de la lavadora abierta entre coladas.

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