Condensación en las ventanas: por qué aparece y cómo acabar con ella

Condensación en las ventanas: cristal cubierto de gotas de agua

Basta la primera noche fría de octubre para que las ventanas amanezcan cubiertas de agua. La condensación en las ventanas es el aviso más visible de que el aire dentro de casa lleva demasiada humedad. La buena noticia es que casi siempre se resuelve con hábitos, no con obras.

Por qué aparece condensación en las ventanas

El aire caliente admite mucho más vapor de agua que el aire frío. Cuando el aire de la habitación, templado y cargado de humedad, toca el cristal —la superficie más fría de la estancia—, se enfría de golpe y ya no puede retener ese vapor. El exceso pasa a líquido y resbala por el cristal. Es exactamente lo que le ocurre a una botella fría recién sacada de la nevera.

Dicho de otro modo: la ventana no es la causa, es el termómetro. El vidrio simple solo hace el problema más evidente, porque se queda más frío que un doble acristalamiento. Si no se retira la humedad del aire, condensará en otro sitio, normalmente detrás de un armario pegado a una pared exterior, donde no se ve hasta que aparece el moho.

La humedad viene de dentro (y es más de la que imaginas)

Una familia de cuatro personas libera con facilidad entre 10 y 15 litros de agua al día dentro de casa. Las fuentes principales son:

  • Respiración y transpiración: en torno a 1 o 2 litros por persona cada 24 horas.
  • Cocinar: de 2 a 3 litros diarios, sobre todo con las ollas destapadas.
  • Duchas: cerca de medio litro cada una.
  • Ropa tendida dentro de casa: de 2 a 3 litros por lavadora. Es la mayor fuente individual.

Todo eso tiene que salir por algún sitio. En una vivienda bien sellada, con ventanas nuevas y sin ventilación, no sale.

Cómo eliminar la condensación en las ventanas: 6 medidas por orden de eficacia

  1. Ventilación de choque, cada mañana. Abrir dos ventanas opuestas de par en par durante 5 o 10 minutos renueva todo el aire sin enfriar las paredes. Es mucho más eficaz, y más barato, que dejar una ventana entreabierta todo el día.
  2. Nunca tender dentro sin ventilar. Si no tienes alternativa al tendedero interior, ponlo en una habitación con la ventana abierta y la puerta cerrada, o coloca un deshumidificador al lado.
  3. Usa la campana extractora y el extractor del baño, y déjalos 15 minutos más. El vapor no desaparece al cerrar el grifo: se queda circulando por la casa.
  4. Mantén una temperatura estable. Unos 18 o 19 ºC constantes generan menos condensación que calentar mucho por la noche y apagarlo todo después. Las paredes frías condensan siempre.
  5. Separa los muebles de las paredes exteriores. Con cinco centímetros basta para que circule el aire. Ahí es donde nace la mayor parte del moho.
  6. Deshumidificador, si la humedad relativa supera el 65 %. El rango saludable está entre el 40 y el 60 %. Un higrómetro barato te dirá si de verdad lo necesitas o si te basta con ventilar mejor.

¿Y el agua que ya está en el cristal?

Sécala todas las mañanas, sin excepción. Una rasqueta de goma pequeña lo resuelve en segundos, y una bayeta de microfibra remata las esquinas y las gomas de sellado. Es justo en la goma donde el moho negro se instala primero, y una vez agarrado mancha de forma permanente. Si ya ves puntos oscuros, límpialos con agua y lejía muy diluida y deja secar con la ventana abierta.

No toda la humedad es condensación

Antes de invertir en un deshumidificador, confirma el origen. La condensación aparece por la mañana, en las superficies frías, y va desapareciendo a lo largo del día. Una filtración deja manchas que crecen cuando llueve y se concentran en un punto del techo o de la pared. La humedad por capilaridad sube desde el suelo, hasta cerca de un metro de altura, y levanta la pintura. Estas dos últimas no se arreglan ventilando: son obra.

Con una rutina de diez minutos al día, la condensación en las ventanas deja de ser un problema de invierno. Encuentra más ideas para una casa más cómoda y práctica en la tienda de Velia Select.