Cómo entretener al perro en casa cuando llueve

Perro tumbado en el sofá del salón, ideas para entretener al perro en casa

Cielo gris, llovizna sin fin y charcos en el portal: en otoño vuelve la misma pregunta de siempre, cómo entretener al perro en casa sin acabar los dos empapados. La respuesta no es espectacular, pero funciona: el trabajo mental cansa más que correr. Veinte minutos de olfato concentrado en el salón rinden más que media hora de paseo bajo el agua.

Por qué el perro se pone nervioso los días de lluvia

El problema casi nunca es la falta de movimiento, sino la falta de estímulos. En un paseo normal el perro huele en decenas de puntos, ordena olores y toma decisiones. Si eso desaparece, su cabeza se busca una tarea por su cuenta: ladrar en el recibidor, tirar de la manta, pedir comida en la cocina. Entendido esto, un día de lluvia no se arregla andando más, sino pensando más.

8 ideas para entretener al perro en casa

  1. Buscar el pienso repartido. En vez de poner el cuenco, esparce la ración del día a puñados por el salón: sobre la alfombra, bajo un cojín, en el borde del sofá. Diez minutos buscando valen por una vuelta a la manzana.
  2. El rollo de toalla. Pon unos premios sobre una toalla, enróllala sin apretar y hazle un nudo. El perro tiene que desenrollar, tirar y pensar. Al principio floja: si está demasiado apretada, abandona frustrado.
  3. Que coma despacio. Un comedero lento de silicona con zonas obliga a rebuscar entre los relieves y convierte la comida de treinta segundos en varios minutos de trabajo.
  4. El juego de los vasos. Tres vasos boca abajo, un premio debajo de uno y cambios de sitio delante de él. Empieza con dos vasos y movimientos lentos hasta que entienda el juego.
  5. Cinco minutos de señales nuevas. "Barbilla en la mano", "pata", "atrás", "a la cama". Sesiones muy cortas y con premio frecuente; dos al día son suficientes.
  6. Dejarle masticar. Masticar baja el nivel de activación mejor que casi nada. Un mordedor adecuado a su tamaño, veinte o treinta minutos, siempre con supervisión.
  7. Circuito por el pasillo. Una silla para pasar por debajo, un par de cojines para rodear, una caja para meter la cabeza. Sobre suelo liso, pon una alfombra o esterilla y nada de saltos.
  8. Paseo corto pero intenso. Diez minutos bien aprovechados bastan: una sola calle, correa larga y tiempo real para olfatear. Impermeable puesto y toalla esperando en la puerta.

¿Cuánta actividad es suficiente?

Más no es mejor. Para un perro adulto bastan dos o tres sesiones de diez a quince minutos al día, con descanso de verdad entre medias. Los perros duermen entre diecisiete y veinte horas diarias; uno al que se entretiene sin parar no se calma, se acelera. Corta cada sesión cuando aún tenga ganas, no cuando ya se haya desconectado.

Errores que estropean el resultado

  • Premios de más. Descuenta de la ración diaria todo lo que uses en los juegos; si no, en un mes se nota en el peso.
  • Empezar por lo difícil. Si el ejercicio es demasiado complicado, el perro se frustra y deja de participar. Sube la dificultad solo cuando resuelva rápido.
  • Jugar a la pelota en el pasillo. Los giros cerrados sobre suelo resbaladizo castigan articulaciones y almohadillas, y además lo dejan más excitado.
  • No dejar huecos de calma. Después de cada juego, retirada tranquila a su sitio. La pausa forma parte del trabajo.

Para casi todo esto no hace falta comprar nada: una toalla, unos vasos y la ración del día. Si quieres añadir algo, que sea material de uso diario, como un comedero que le obligue a comer despacio. El resto lo hacen diez minutos honestos de olfato, cada día gris.