Nochevieja, las fiestas del pueblo, las verbenas del verano: en España los fuegos artificiales aparecen varias veces al año y, para un perro sensible a los ruidos, cada ocasión puede ser una noche de pánico. La clave para preparar al perro para los fuegos artificiales es empezar semanas antes, no la misma tarde. Te contamos qué hacer con antelación y cómo actuar la noche de los petardos.
Señales de que tu perro tiene miedo a los fuegos artificiales
No todos los perros asustados aúllan o salen corriendo. Muchos muestran señales más discretas:
- Jadea, camina de un lado a otro o tiembla
- Se esconde detrás de los muebles o debajo de la cama
- Gime, ladra o babea
- No se separa de ti o intenta escarbar o escaparse
- Rechaza la comida o se hace pis en casa
Si has visto alguna de estas señales en otras fiestas o durante una tormenta, conviene empezar ya.
Cómo preparar al perro para los fuegos artificiales con semanas de antelación
- Habla pronto con tu veterinario. Si tu perro lo pasa muy mal, pide cita con semanas de margen y no la víspera. Podrá descartar otros problemas y explicarte las opciones, algunas de las cuales necesitan tiempo para hacer efecto.
- Prueba la desensibilización al sonido. Pon grabaciones de fuegos artificiales a un volumen tan bajo que apenas las note, mientras hace algo agradable, como comer o jugar. Durante varias semanas, sube el volumen poco a poco. Si deja de comer o se inquieta, vuelve al nivel anterior. Hecho con calma, le enseña que ese ruido no tiene importancia.
- Prepárale un refugio. Elige un rincón tranquilo donde ya le guste descansar, mejor en una habitación interior y lejos de las ventanas. Un transportín o una mesa cubierta con una manta gruesa, con su cama y una prenda vieja que huela a ti, se convierte en una guarida acogedora. Deja que la use a diario desde ahora para que le resulte familiar y no sea un sitio nuevo que aparece una noche de miedo.
- Revisa la identificación y las posibles fugas. Un perro asustado puede escaparse por un hueco que ni sabías que existía. Comprueba que los datos de su microchip están actualizados, que lleva una chapa identificativa y que puertas, vallas y terrazas están bien cerradas.
Qué hacer la noche de los fuegos artificiales
- Sácalo a pasear pronto. Haz el paseo de la tarde con luz, antes de que empiecen los petardos, y siempre con correa: un estallido repentino puede hacer salir corriendo incluso a un perro obediente.
- Dale la cena antes de que anochezca. Un perro que ha comido y ha hecho sus necesidades se tranquiliza mejor, y muchos perros nerviosos dejan de comer en cuanto empieza el ruido.
- Cierra la casa. Con las ventanas cerradas y las persianas bajadas, el ruido llega más amortiguado y los destellos no se ven.
- Pon un ruido de fondo. La televisión o la música a volumen normal suavizan los estallidos repentinos.
- Déjale elegir dónde esconderse. Si quiere meterse detrás del sofá o en su refugio, déjalo. No lo saques a la fuerza para consolarlo.
- Quédate cerca y actúa con normalidad. Puedes consolarlo si viene a buscarte: el miedo no se refuerza con cariño. Lo que más le ayuda es verte tranquilo. Y no lo dejes solo en casa en una noche de muchos petardos.
- Nunca lo riñas. Ladrar, temblar o hacerse pis son señales de miedo, no de mala conducta. Un castigo solo añade estrés.
Dale algo en lo que concentrarse
Lamer y olfatear son actividades que a muchos perros les ayudan a relajarse, y tener una tarea puede hacer más llevadera una noche ruidosa. Antes de que empiece el ruido, extiende un poco de su comida húmeda habitual en un comedero lento con zonas de relieve para lamer, o esconde unas bolitas de pienso para que las busque con el olfato. Ofréceselo en su refugio y quédate cerca mientras lo usa. Si lo ignora cuando los fuegos están en pleno apogeo, no insistas: un perro muy asustado no come, y lo que necesita entonces es tenerte al lado.
¿Y los gatos y otras mascotas?
Los gatos deben quedarse dentro de casa desde el atardecer, con su arenero y algún sitio alto o cerrado donde esconderse. Los conejos y las cobayas que viven en terrazas o balcones agradecerán tener más lecho donde enterrarse y, si es posible, pasar esa noche dentro de casa.
Cuándo pedir ayuda
Si el miedo de tu perro empeora cada año, le dura hasta el día siguiente o llega a hacerse daño al intentar escapar, no te limites a aguantar. Habla con tu veterinario, que puede derivarte a un especialista en comportamiento animal. Si quieres más ideas para esas noches, lee también nuestra guía sobre el perro con miedo a los petardos. Cuanto antes empieces, más tranquila será la próxima celebración.