¿Pueden los perros comer castañas? Cuándo sí y cuándo es peligroso

¿Pueden los perros comer castañas? Perro con una castaña de Indias en la boca en otoño

Llega el otoño y con él las castañas asadas de los puestos callejeros, los magostos y los paseos por el campo con erizos abiertos en el suelo. Es normal preguntarse: ¿pueden los perros comer castañas?, sobre todo cuando el tuyo te mira fijamente mientras las pelas. La respuesta corta: la castaña en sí no es tóxica, pero importa cómo se la das y cuánta. Y hay un fruto casi idéntico, el del castaño de Indias, que sí es tóxico y abunda en parques y avenidas de muchas ciudades.

¿Pueden los perros comer castañas? Sí, cocidas y peladas

La castaña de verdad (Castanea sativa) es rica en almidón y fibra, y pobre en grasa. Para el perro sirve como premio ocasional si cumples tres condiciones:

  • Cocida. Hervida o asada, sin sal, azúcar ni mantequilla. Cruda es dura, está llena de taninos y cuesta digerirla: es fácil que acabe en hinchazón, gases o diarrea.
  • Pelada del todo. Quita la cáscara y también la piel fina de dentro, que es amarga y astringente. La cáscara no se digiere y, en perros pequeños, puede provocar una obstrucción intestinal.
  • En trocitos. Una castaña entera puede atragantar a un perro que traga sin masticar. Córtala o aplástala.

¿Cuántas? Como referencia, media o una para un perro pequeño y dos o tres para uno mediano o grande, y no a diario. Los premios no deberían superar el 10 % de las calorías del día, y la castaña es más calórica de lo que parece. Si tu perro tiene sobrepeso o es diabético, mejor no darle: es un concentrado de almidón.

Un truco para que dure: desmenuza la castaña cocida en los surcos de un comedero lento de silicona. El premio se convierte en un pequeño juego de olfato y no desaparece en un segundo.

Castaño de Indias y perros: el verdadero peligro está en el parque

El castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) es el árbol de muchas avenidas y jardines públicos, y entre septiembre y octubre llena las aceras de semillas brillantes y marrones que parecen castañas. No tienen nada que ver con las que comemos: contienen escina y otras saponinas que irritan el aparato digestivo. Y, por su forma redonda y su piel dura, son perfectas para que un perro juguetón las recoja, las mastique o se las trague.

Distinguirlas es sencillo si sabes qué mirar:

  • Castaña comestible: tiene una punta con un pequeño penacho y al menos una cara plana; el erizo está cubierto de pinchos finos y densos, y dentro suele haber dos o tres frutos.
  • Castaño de Indias: semilla redonda, lisa y sin punta, con una gran mancha clara; la cápsula verde tiene pocas púas cortas y separadas (o ninguna) y suele contener una sola semilla.

Síntomas y qué hacer si se ha comido una

Si tu perro ha ingerido una castaña de Indias, lo habitual es que en pocas horas aparezcan vómitos, diarrea, dolor abdominal, babeo excesivo, inquietud o, al contrario, decaimiento. Si se la ha tragado entera, existe además riesgo de obstrucción intestinal, que se nota por vómitos repetidos, tripa tensa y ausencia de heces en los días siguientes.

  1. Llama al veterinario enseguida y dile qué ha comido, cuánto y cuándo. Si puedes, lleva una semilla igual.
  2. No le provoques el vómito por tu cuenta, y nunca con agua y sal: es peligroso y puede causar una intoxicación por sodio.
  3. Vigila sus heces durante dos o tres días para comprobar que la semilla ha salido.

Lo mismo vale para las castañas de verdad comidas crudas y con cáscara, o para un erizo mordido: los pinchos se clavan en la boca y la garganta, y debe quitarlos el veterinario.

Marrón glacé, crema de castañas y otros dulces de otoño

Aquí el problema no es la castaña, sino lo demás. El marrón glacé, la crema de castañas y las castañas en almíbar van cargados de azúcar. Y cuidado con bizcochos y panes de otoño que llevan pasas: la uva pasa es tóxica para el perro incluso en poca cantidad y puede dañarle los riñones. Nada de probar del plato, ni siquiera un trocito.

Paseos de otoño sin sustos

  • Bajo los castaños de Indias, lleva al perro con la correa corta, sobre todo si es joven y lo recoge todo.
  • Enséñale o repasa la orden «suelta», con un premio mejor que lo que tiene en la boca.
  • No le lances castañas ni castañas de Indias como si fueran pelotas: es la forma más rápida de que se trague una.
  • Después de un paseo por un castañar, revisa sus patas y el espacio entre las almohadillas: ahí se quedan clavados los pinchos de los erizos.

En resumen: unas pocas castañas cocidas, peladas y en trocitos son un premio otoñal que tu perro puede disfrutar. Las castañas de Indias del parque, los erizos y los dulces de temporada, en cambio, deben quedar fuera de su alcance.