Ventilar la casa en otoño: guía estancia por estancia

Ventana abierta de par en par para ventilar la casa en otoño

En cuanto se enciende la calefacción llegan los cristales empañados por la mañana y ese olor a cerrado en los rincones. Ventilar la casa en otoño es justo lo que decide si la vivienda pasa el invierno sin manchas de moho detrás de los muebles. Y no consiste en dejar la ventana entreabierta todo el día: consiste en abrir del todo, poco rato y varias veces. Aquí tienes los minutos, la frecuencia y el detalle de cada estancia.

Por qué en otoño se condensa tanta agua

El aire caliente admite mucho más vapor de agua que el frío. Al calentar la casa a 20 o 22 grados, ese aire se carga con el vapor de la ducha, de la cocina, de la ropa tendida y de nuestra propia respiración: una familia de cuatro personas suelta cerca de diez litros de agua al día dentro de casa. Cuando ese aire cargado toca un muro exterior frío o el cristal de la ventana, se enfría y suelta el agua en forma de condensación. Sobre esa superficie húmeda, el moho tarda pocas semanas en aparecer.

Al ventilar cambias el aire cargado por aire de fuera. Aunque un día de lluvia marque un 90 % de humedad relativa, en términos absolutos ese aire lleva mucha menos agua: al entrar y calentarse, su humedad relativa cae y vuelve a admitir vapor. Por eso ventilar funciona también los días grises.

Abrir del todo unos minutos, nunca la ventana entreabierta

La ventana en posición oscilobatiente apenas renueva el aire, pero enfría durante horas el dintel y las jambas. Ahí es exactamente donde luego sale la mancha negra. Lo eficaz es abrir del todo, bajar el termostato del radiador mientras tanto y volver a subirlo al cerrar:

  • Septiembre, con 15 grados fuera: de 10 a 15 minutos.
  • Octubre y noviembre, entre 5 y 10 grados: de 8 a 10 minutos.
  • Días de helada: con 4 o 6 minutos sobra.

Más rápido todavía es ventilar en cruz: dos ventanas enfrentadas y las puertas interiores abiertas. En tres o cuatro minutos el aire está renovado por completo y las paredes ni se enteran. Tres o cuatro veces al día basta en casi cualquier piso: al levantarse, después de la ducha, después de cocinar y antes de acostarse.

La humedad, entre el 40 % y el 60 %

Ventilar a ojo funciona regular. Un higrómetro de diez euros te dice cuándo hace falta abrir: por debajo del 40 % el ambiente reseca la garganta y la madera; por encima del 60 % de forma sostenida, el riesgo de moho se dispara. Coloca uno en el dormitorio y otro en el baño, que son las dos habitaciones problemáticas.

Un dato útil: si el cristal amanece empañado por dentro, la humedad ya está alta. Seca la condensación con un paño antes de que resbale hasta el marco, porque la madera y el yeso mojados de forma repetida son el sitio favorito del moho.

Estancia por estancia

  • Dormitorio: es la habitación con más vapor acumulado al amanecer. Abre nada más levantarte y retira el edredón para que el colchón airee.
  • Baño: ventana abierta justo al terminar de ducharte, con la puerta cerrada para que el vapor no invada el pasillo. Pasa el limpiacristales por la mampara.
  • Cocina: campana encendida al cocinar y tapa en las ollas; hervir descubierto durante media hora lanza al aire casi un litro de agua.
  • Salón: separa unos centímetros de la pared exterior el sofá y los armarios grandes para que el aire circule por detrás.
  • Ropa tendida dentro: siempre en una habitación con la ventana abierta o con la puerta cerrada y el radiador puesto, nunca en el dormitorio con todo cerrado.

Los fallos que más se repiten

Apagar la calefacción en las habitaciones que no se usan y cerrarles la puerta es contraproducente: esas paredes se quedan frías y toda la humedad de la casa condensa allí. Mejor mantenerlas a 16 o 17 grados y ventilarlas una vez al día. Tampoco sirve compensar la humedad con un deshumidificador si no se ventila: el aparato quita agua, pero no renueva el aire viciado.

Y un clásico de estas semanas: tapar una mancha de moho con pintura. Si no se corrige la ventilación, vuelve a salir en un mes.

Con estos hábitos la casa entra en el invierno seca y sin olor a cerrado. Si además quieres darle un aire cálido a la temporada, echa un vistazo a nuestra selección de artículos para el hogar.