Aire seco en casa con calefacción: 8 formas de humidificarlo

|Vom Team von Velia Select
Humidificador ultrasónico de madera echando vapor para combatir el aire seco en casa

Bastan unos días con la calefacción encendida para que el piso se reseque: el jersey chisporrotea al quitártelo, el pomo de la puerta da calambre y las puntas de las hojas de las plantas se ponen marrones. El aire frío de fuera lleva poca agua y, al calentarlo a 22 °C, su humedad relativa cae con facilidad por debajo del 30 %. Si notas aire seco en casa, aquí tienes cómo humidificarlo con recursos caseros, cuándo compensa un humidificador y cómo no pasarte al otro extremo.

Qué humedad es la adecuada en casa

En una vivienda se considera cómodo un rango del 40 al 60 % de humedad relativa. Por debajo del 35 % el ambiente se nota claramente seco; por encima del 60 % empieza a condensarse agua en los cristales y aparece moho con más facilidad en las esquinas. Antes de cambiar nada, hazte con un higrómetro: es un gasto pequeño y sin él vas a ciegas. Colócalo lejos del radiador y de la ventana y mira la lectura a distintas horas del día.

Cómo humidificar el aire seco en casa sin humidificador

  1. Baja el termostato uno o dos grados. Cuanto más caliente está el aire, menor es su humedad relativa con la misma cantidad de vapor. Pasar de 23 °C a 21 °C sube varios puntos la lectura del higrómetro y, además, suele rebajar la factura.
  2. Ventila poco rato, pero a fondo. Una ventana entreabierta todo el día deja entrar aire frío y seco sin parar y enfría las paredes. Mejor abrir de par en par dos o tres veces al día durante 5-10 minutos, con los radiadores cerrados mientras tanto. No dejes de ventilar: la casa necesita aire limpio; solo se trata de hacerlo en poco tiempo.
  3. Tiende la ropa dentro. Una lavadora tendida en el salón suelta más de un litro de agua al ambiente. En plena temporada de calefacción es un humidificador gratis. Pon el tendedero en una habitación, no en el baño, y vigila el higrómetro: si supera el 60 %, ventila.
  4. Recipientes de agua en el radiador. Los humidificadores de cerámica o de plástico que se cuelgan del radiador funcionan, aunque de forma modesta: son un complemento, no la solución. Cambia el agua cada pocos días y lava el recipiente, porque el agua estancada coge sarro y suciedad enseguida.
  5. Una toalla húmeda sobre el radiador. Un recurso rápido para el dormitorio por la noche. Solo en radiadores de agua, nunca en radiadores eléctricos, de aceite ni convectores. No tapes el cabezal termostático, o medirá mal la temperatura de la habitación.
  6. El agua del baño. No vacíes la bañera en cuanto termines: deja que se enfríe con la puerta del baño abierta. Si hay niños pequeños en casa, este truco queda descartado.
  7. Plantas de interior. Las plantas liberan agua por las hojas, así que varias macetas grandes agrupadas ayudan un poco. Si tienes perro o gato, elige especies que se consideran no tóxicas para ellos, como el helecho de Boston, la cinta o la palmera areca. El espatifilo, muy citado en las guías sobre humedad, es tóxico para perros y gatos.

Humidificador: cuál elegir

Si, aun así, el higrómetro marca de forma constante menos del 35 %, los trucos caseros no bastan y conviene un humidificador. Hay tres tipos principales:

  • Ultrasónico: silencioso y de bajo consumo. Con agua dura del grifo deja un polvillo blanco de cal sobre los muebles, así que es mejor usar agua desmineralizada o filtrada.
  • Evaporativo: un ventilador hace pasar el aire por un filtro húmedo. No deja polvo y es difícil pasarse, porque humidifica más despacio cuanto más húmedo está el ambiente. El filtro hay que cambiarlo de vez en cuando.
  • De vapor: hierve el agua, así que el vapor sale caliente. Es el que más electricidad gasta y no debe estar al alcance de niños ni de animales.

Sea cual sea el tipo, busca uno con higrostato, la función que lo apaga solo al llegar a la humedad que hayas fijado. Vacía y limpia el depósito según las instrucciones y elige el modelo según los metros de la habitación. Si tienes gato, no añadas aceites esenciales al agua: muchos son perjudiciales para los gatos y, además, la mayoría de los humidificadores no están pensados para ello.

Perros y gatos con la calefacción puesta

A perros y gatos les encanta tumbarse junto al radiador, y el aire seco también se nota en ellos: el pelo se electriza y el agua del bebedero se evapora antes. Vigila el nivel y rellénalo con agua fresca a menudo. El pelo electrizado se pega más a la ropa y a la tapicería; para el día a día, un recurso rápido es un rodillo quitapelos autolimpiable, y tienes más métodos en nuestra guía sobre cómo quitar pelos de la ropa.

No te pases: cuándo dejar de humidificar

Más no es mejor. Si la humedad supera el 60 % y por la mañana hay agua en los cristales, estás humidificando de más. Apaga el humidificador, ventila y quita las toallas de los radiadores. Cómo combatir el exceso de humedad lo explicamos en cómo quitar la humedad de una habitación.

En resumen

Mide la humedad, baja el termostato uno o dos grados, ventila poco rato en lugar de dejar la ventana entreabierta y tiende la ropa dentro. Si no basta, compra un humidificador con higrostato y mantente entre el 40 y el 60 %.