El cuenco vacío en unos segundos, ruido de engullir y, al rato, hipo o pienso devuelto. Si tu perro come demasiado rápido, una de las soluciones más sencillas es un comedero lento para perros: un cuenco con relieves entre los que el perro tiene que buscar la comida, de modo que tarda más en terminar. Aquí te contamos cuándo es útil, cómo elegir uno bueno y cómo acostumbrar a tu perro para que no se rinda el primer día.
Cómo saber si tu perro come demasiado rápido
Comer con ansia es frecuente en cachorros, en perros adoptados y en casas donde varios animales comen juntos. Las señales más habituales son:
- la ración desaparece en menos de un minuto y apenas mastica el pienso;
- después de comer eructa, tiene hipo o devuelve bolitas enteras;
- se atraganta o tose junto al cuenco;
- al terminar busca más comida enseguida y vigila el cuenco de los demás.
Un perro que engulle con prisa también traga mucho aire; por eso, tras una comida así, son más frecuentes los gases y los vómitos. Si quieres profundizar en las causas, lo explicamos en por qué tu perro come tan rápido.
Cómo funciona un comedero lento para perros
Dentro del cuenco hay salientes, laberintos o surcos. El perro no puede tragarse toda la ración de golpe: tiene que sacar las bolitas de cada hueco con la lengua y el hocico. Una comida que duraba medio minuto puede alargarse a varios minutos, según el dibujo y el perro. Además, buscar la comida le hace usar el olfato y lo entretiene: para muchos perros es un pequeño reto diario.
Qué mirar al elegir un comedero lento
- Un dibujo adaptado a tu perro. Las razas de hocico chato (carlino, bulldog francés) y los perros pequeños necesitan relieves más bajos y separados. Un perro grande de hocico estrecho se apaña con un laberinto más profundo. Un dibujo demasiado difícil frustra; uno demasiado fácil no sirve de nada.
- El tamaño del pienso. Las bolitas pequeñas se esconden bien en dibujos densos. Con croquetas grandes o comida húmeda funcionan mejor los surcos anchos.
- La estabilidad. El perro que come con ansia suele empujar el cuenco por el suelo. Busca una base antideslizante, con patas de goma o ventosas.
- El material. El plástico es ligero y barato, pero se raya con facilidad. El acero inoxidable es resistente, aunque suele tener dibujos más simples. La silicona es flexible, no hace ruido y se limpia con facilidad.
- La limpieza. En los huecos se quedan restos de comida y saliva, así que hay que lavarlo después de cada comida. Lo más cómodo es que se pueda meter en el lavavajillas.
Cómo acostumbrar a tu perro al nuevo comedero
- Al principio, pon en el comedero nuevo solo una parte de la ración y dale el resto como siempre.
- Que las primeras comidas sean fáciles: reparte el pienso de forma que parte de las bolitas quede a la vista.
- Felicítalo cuando saque la comida con calma. No le ayudes sacando las bolitas con los dedos, o aprenderá a esperar a que lo hagas tú.
- A los pocos días, sírvele la ración completa en el comedero.
Si el perro intenta morder o volcar el cuenco, dale más tiempo o prueba un dibujo más sencillo. Al terminar, recoge el comedero: no es un juguete y no debe morderlo sin vigilancia.
Otras formas de que tu perro coma más despacio
- Divide la ración diaria en dos o tres tomas más pequeñas en lugar de una grande.
- Da de comer a cada perro por separado si tienes varios. Competir junto al cuenco es una causa frecuente de prisa.
- Una alfombra olfativa o esparcir el pienso por el césped convierte la comida en una búsqueda.
- Un juguete dispensador de premios, que suelta la comida poco a poco, sirve para una parte de la ración diaria.
- No lo saques a correr justo después de comer. Deja pasar al menos una hora antes de carreras o juegos intensos.
Cuándo ir al veterinario
Un comedero lento ayuda con el hábito, pero no sustituye a un diagnóstico. Consulta al veterinario si tu perro ha empezado de repente a comer con mucha más ansia que antes, adelgaza aunque tiene apetito, vomita a menudo o tiene diarrea. Y si está inquieto, tiene la tripa dura e hinchada e intenta vomitar sin conseguirlo, es una urgencia, sobre todo en perros grandes de tórax profundo: no esperes y llévalo enseguida a una clínica.
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