Llegan las primeras mañanas frescas de octubre y muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿cómo saber si mi perro tiene frío? No todos los perros lo sufren igual: un husky en el jardín está estupendamente, mientras que un chihuahua o un galgo pueden empezar a temblar en cuanto refresca. La buena noticia es que el perro lo deja bastante claro si sabes qué mirar. Aquí tienes las señales, los perros más sensibles y qué hacer en casa y en el paseo.
Cómo saber si mi perro tiene frío: 6 señales
- Tiembla o castañetea los dientes, sobre todo cuando está quieto o nada más salir a la calle.
- Duerme hecho una bola, con el hocico escondido bajo la cola, incluso de día.
- Busca el calor: se pone junto al radiador, se sube al sofá, se mete bajo las mantas o se acurruca contigo más que de costumbre.
- Orejas, almohadillas y punta de la cola frías al tacto.
- Levanta las patas por turnos sobre el suelo o el asfalto frío.
- Va más despacio en el paseo, se para o tira para volver a casa.
Una señal sola no basta: el temblor, por ejemplo, también puede deberse al miedo, al dolor o a la emoción. Si aparecen varias a la vez cuando bajan las temperaturas, lo más probable es que tenga frío.
Los perros que más sufren el frío
No hay una temperatura que sirva para todos: depende mucho del perro. Lo pasan peor:
- los perros de pelo corto y sin subpelo, como el galgo, el pinscher, el bóxer o el bulldog francés;
- los de tamaño pequeño, que pierden calor más deprisa;
- cachorros y perros mayores, que regulan peor su temperatura;
- los perros muy delgados o con algún problema de salud: en ese caso, pregunta al veterinario cómo protegerlos.
En cambio, las razas nórdicas como el husky o el malamute, o los pastores con mucho subpelo, aguantan bien el frío y a menudo prefieren estar al fresco.
El abrigo para perros: cuándo hace falta de verdad
Si tu perro es de los sensibles, el abrigo no es un capricho. Tiene sentido en los paseos a primera hora, por la noche y en los días de lluvia y viento. Para elegirlo:
- mide el lomo desde el cuello hasta el nacimiento de la cola y el pecho por la parte más ancha;
- debe cubrir lomo y tripa sin apretar bajo las patas delanteras ni estorbar cuando hace sus necesidades;
- mejor impermeable por fuera y suave por dentro, porque el pelo mojado enfría muy rápido;
- quítaselo en casa: con la calefacción puesta pasaría calor.
A los perros de pelo largo y espeso normalmente no les hace falta.
Una cama caliente en casa
- Sepárala del suelo: las baldosas son frías, y una cama elevada o una alfombra debajo marcan la diferencia.
- Lejos de las corrientes de puertas y ventanas, pero no pegada al radiador: el perro tiene que poder apartarse si tiene calor. Para frenar las corrientes de aire tienes ideas en nuestros trucos para calentar la casa sin calefacción.
- Una manta extra en la que pueda meterse: a muchos perros les encanta hacerse un nido. Lávala a menudo, porque en otoño se llena de pelos; entre lavado y lavado, un quitapelos reutilizable ayuda a tenerla limpia.
- Si duerme fuera, la caseta debe estar separada del suelo, protegida del viento y de la lluvia y con la entrada de espaldas al viento. Las noches más frías, los perros sensibles mejor dentro de casa.
Paseos cuando hace frío
- Elige las horas centrales del día, cuando hay sol.
- Si hace mucho frío, haz salidas más cortas pero más frecuentes, sin renunciar al ejercicio.
- Al volver, sécalo bien, patas y tripa incluidas, sobre todo si ha llovido.
- No lo dejes esperando en el coche: con frío, el interior se enfría muy deprisa.
Cuándo llamar al veterinario
Si tu perro sigue temblando aunque esté en un sitio caliente, lo ves decaído, débil o desorientado, o ha pasado mucho tiempo expuesto al frío y a la lluvia, llama al veterinario cuanto antes: son señales que debe valorar un profesional.
Al final, saber si tu perro tiene frío es cuestión de observarlo unos días cuando empieza a refrescar. Y si estás preparando la casa para el otoño, también para él, echa un vistazo a los productos de Velia Select.