Los geranios aguantan bien el calor, pero no las heladas. En la costa mediterránea y en Canarias pueden pasar el invierno en el balcón casi sin cuidados; en Madrid, en las dos Castillas o en el norte, una sola noche bajo cero puede acabar con ellos. Si te preguntas cómo cuidar los geranios en invierno, la buena noticia es que son plantas perennes: con unos pocos pasos vuelven a florecer en primavera, a menudo con más fuerza que una planta recién comprada.
Cuándo proteger los geranios
Ponte en marcha cuando las mínimas nocturnas empiecen a bajar de 5 °C. En el interior peninsular suele ocurrir entre finales de octubre y noviembre. Mira la previsión de la noche, no la temperatura del mediodía: una helada ligera basta para quemar hojas y tallos.
Antes de guardarlos: limpieza y poda
- Quita flores, capullos y hojas amarillas para que la planta no gaste energía en florecer.
- Poda los tallos entre un tercio y la mitad, dejando en cada uno varios nudos (los puntos de donde salen las hojas).
- Revisa el envés de las hojas y los tallos. Si ves pulgón o mosca blanca, trátalo antes de meter la maceta en casa para que no pase a otras plantas. Si algún tallo está agujereado o hueco, puede ser la oruga de la mariposa del geranio: corta esa parte.
- Riega menos los días previos: la tierra algo seca reduce el riesgo de que se pudran los tallos.
Método 1: cómo cuidar los geranios en invierno en un sitio luminoso y fresco
Es la opción más segura. Los geranios siguen en su maceta o jardinera, en un lugar con mucha luz y temperatura fresca, idealmente entre 5 y 10 °C: una galería acristalada, una terraza cerrada, un rellano con ventana o un trastero luminoso, siempre que no hiele. Riega poco, solo para que el cepellón no se seque del todo (normalmente cada dos o tres semanas), y no abones hasta la primavera. Retira las hojas que caigan para evitar hongos.
Si solo tienes la casa con calefacción, colócalos junto a la ventana más fría y lejos de los radiadores. Con calor y poca luz los tallos se alargan y adelgazan, pero la planta suele sobrevivir; en primavera bastará con una poda más intensa.
Método 2: a raíz desnuda en un sitio oscuro y sin heladas
Si no tienes un rincón luminoso pero sí un garaje o un sótano seco donde nunca hiele (unos 5-8 °C), puedes guardar los geranios en reposo:
- Sácalos de la maceta y sacude la tierra de las raíces con cuidado.
- Corta los tallos a unos 15 cm y quita todas las hojas.
- Envuelve las raíces en papel de periódico o mete cada planta en una bolsa de papel. También puedes colgarlas boca abajo, con las raíces hacia arriba.
- Revísalas una vez al mes: retira lo que se pudra y, si las raíces están muy secas, pulverízalas con un poco de agua.
Este método ahorra espacio, pero alguna planta puede no superar el invierno. Por eso conviene combinarlo con esquejes.
Método 3: esquejes de geranio
Si tienes poco sitio, guarda esquejes en lugar de plantas enteras. Corta puntas sanas de 8 a 10 cm, quita las hojas de abajo y las flores, deja que el corte se seque unas horas y plántalas en macetas pequeñas con sustrato húmedo para semilleros (o mezclado con arena). Ponlas en una ventana luminosa y riega con moderación. La mejor época es el final del verano, pero en otoño también suelen enraizar, aunque más despacio.
Si se quedan fuera
En zonas de inviernos suaves pueden seguir en el balcón. Arrímalos a la pared de la casa, en el rincón más resguardado del viento, separa las macetas del suelo con unos tacos y, las noches con aviso de helada, cúbrelos con una manta térmica de jardinería. Riega por la mañana, nunca al anochecer.
Qué hacer en primavera
A finales de febrero o en marzo, poda los tallos dejando dos o tres yemas, trasplanta a tierra nueva y lleva la planta a un sitio más cálido y luminoso. Aumenta el riego poco a poco y empieza a abonar cuando salgan hojas nuevas. Sácalos al exterior cuando ya no haya riesgo de heladas; en el interior peninsular, normalmente entre abril y mayo.
Geranios y mascotas
Si en invierno los geranios están dentro de casa, ten en cuenta a tu perro o tu gato. La ASPCA, la asociación estadounidense de protección animal, incluye los geranios entre las plantas tóxicas para perros y gatos: comer la planta o tocarla puede provocar vómitos, falta de apetito, decaimiento o irritación de la piel. Ponlos donde tu mascota no llegue y recoge las hojas que caigan. Y si buscas cosas que hagan más fácil la vida en casa con perro o gato, echa un vistazo a nuestra tienda.