Cómo evitar la condensación en las ventanas por la noche

Condensación en el cristal de una ventana de casa al amanecer

Las primeras noches frías del otoño traen siempre lo mismo: subes la persiana y el cristal está chorreando, el alféizar empapado y una mancha gris avanzando por la goma. Te cuento cómo evitar la condensación en las ventanas de verdad: sacando la humedad del aire antes de acostarte, en vez de secar el cristal cada mañana con un trapo.

Por qué aparece el agua mientras duermes

La condensación es aire caliente y húmedo que toca una superficie fría. La ventana es lo más frío del dormitorio, así que es ahí donde el aire suelta primero su agua. Por la noche la calefacción se apaga, el cristal baja varios grados y dos personas durmiendo exhalan alrededor de medio litro de agua cada una en una habitación cerrada. Si vives en costa o en el norte, donde la humedad exterior rara vez baja del 70 %, el efecto se multiplica.

Conclusión: el problema casi nunca es la ventana. Es cuánta agua hay en el aire y si tiene por dónde salir.

Cómo evitar la condensación en las ventanas: la rutina de antes de dormir

  1. Abre de par en par 10 minutos antes de acostarte. No la ventana entreabierta toda la tarde: abierta del todo, y si puedes en dos lados de la casa para que haya corriente. La ventilación cruzada y corta saca el aire húmedo sin enfriar los muros, que es lo que de verdad encarece la calefacción.
  2. Abre los microventiladores del marco y déjalos abiertos. Esas rejillas pequeñas de la parte alta de las ventanas modernas están justo para esto, y mucha gente las cierra o las tapa en septiembre.
  3. Deja la puerta del dormitorio abierta y no pegues el armario a la pared exterior más fría. El aire que no circula lleva su humedad directa al cristal más próximo.
  4. No tiendas la ropa en el dormitorio. Una colada tendida dentro suelta unos dos litros de agua en casa. Si no te queda otra, ponla en una sola habitación con la puerta cerrada y la ventana entreabierta, o con un deshumidificador al lado.
  5. Calor suave y constante, mejor que subidones. Una habitación que se calienta a tope dos horas y luego cae a 12 °C condensa mucho más que otra mantenida a 16-17 °C. Además sale más barato.
  6. Pon un deshumidificador dos horas antes de dormir si la habitación va especialmente mal. El objetivo es un 45-55 % de humedad relativa; con un higrómetro barato dejas de adivinar.

Las tres estancias que mojan al resto de la casa

La humedad del dormitorio casi siempre se fabrica en otro sitio y llega andando por el pasillo.

  • El baño: extractor encendido durante la ducha y 15 minutos después, con la puerta cerrada. Apagarlo y abrir la puerta solo reparte el vapor por el resto de la casa.
  • La cocina: tapa en las ollas y campana encendida. Comprueba si la campana expulsa al exterior o solo recircula con filtro de carbón: en ese caso el agua se queda dentro.
  • El tendedero o el recibidor: abrigos mojados colgados y secadoras que no son de condensación siguen soltando humedad toda la tarde.

Qué hacer con el agua que ya está en el cristal

Sécala, no la dejes reposar. El agua que baja al alféizar y se queda ahí es la que cría el moho negro de las juntas y termina pudriendo el junquillo. Con un limpiacristales de aspiración o una rasqueta y una bayeta tardas medio minuto por ventana; escúrrela en el fregadero y no dejes la bayeta húmeda en el radiador, porque eso devuelve el agua al aire.

Si ya ha salido moho, límpialo con un producto antimoho o lejía diluida, deja secar del todo y ventila después a diario; si no, vuelve en pocas semanas. Frotarlo en seco solo reparte esporas: usa siempre bayeta húmeda y tírala.

Cuando no es condensación

Hay dos casos que se parecen y que no se arreglan ventilando. Si el vaho está entre los dos cristales de una ventana de doble acristalamiento, es que la cámara ha perdido la estanqueidad y hay que sustituir el vidrio. Y si la mancha aparece en la parte baja de la pared con una línea de marea, o siempre en el mismo punto llueva o no, eso es humedad por capilaridad o filtración y toca mirarlo.

Todo lo demás es gestión de humedad, y es prácticamente gratis: ventilar fuerte y poco rato, calentar suave y sostenido, y sacar la ropa tendida del dormitorio. La diferencia se ve en el cristal a la mañana siguiente.

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