Con las primeras lluvias de otoño, los parques se llenan de charcos y los caminos de tierra se convierten en barro. Y eso se nota en cuanto abres la puerta: cuatro patas mojadas que cruzan el pasillo a toda velocidad. Saber cómo limpiar las patas del perro antes de que llegue a la alfombra te ahorra fregar a diario y ayuda a que sus almohadillas estén en buen estado durante los meses húmedos. Esta rutina sencilla te llevará un par de minutos.
Prepara un rincón de limpieza junto a la puerta
El truco está en tenerlo todo listo antes de salir, para no ir a buscar una toalla mientras tu perro se sacude el barro en el recibidor. Deja junto a la puerta:
- Un felpudo resistente o una alfombrilla de baño vieja para que se ponga encima
- Dos toallas viejas: una húmeda para limpiar y otra seca
- Un cubo pequeño o una jarra con agua tibia
- Un gancho para la correa, para que se quede quieto mientras lo limpias
Los días de mucha lluvia, una alfombra lavable grande debajo de todo protege el suelo.
Cómo limpiar las patas del perro en cinco pasos
- Párate en la puerta. Pídele que se siente o se quede de pie sobre el felpudo antes de entrar. No le quites la correa hasta terminar: después de un paseo, las ganas de salir corriendo son enormes.
- Quita lo más gordo. Si hay mucho barro, mete cada pata en un recipiente con agua tibia, muévela con suavidad y sácala. Muchos perros lo aceptan mejor que un trapo.
- Limpia bien cada pata. Con la toalla húmeda, limpia la parte de arriba, las almohadillas y, sobre todo, el espacio entre los dedos, donde se acumulan el barro y la arenilla. Separa un poco los dedos con el pulgar para llegar a los huecos.
- Sécalas a conciencia. Es el paso que casi todo el mundo hace deprisa. Seca cada pata a toquecitos con la segunda toalla, también entre los dedos. El pelo húmedo entre las almohadillas tarda mucho en secarse solo y es la razón de que sigan apareciendo huellas cuando ya creías que habías terminado.
- Termina con la parte alta de las patas y la barriga. Los perros bajitos o de pelo largo se manchan hasta la barriga. Una pasada rápida con la toalla húmeda y después con la seca evita que el barro acabe en el sofá.
Haz que la limpieza le resulte más fácil
A muchos perros no les gusta que les toquen las patas. Algunos hábitos ayudan:
- Practica cuando estén limpias. Toca y sujeta cada pata un segundo mientras está tranquilo en casa y dale un premio. Ve alargando poco a poco hasta que una limpieza completa le parezca lo normal.
- Usa agua tibia. El agua fría en una tarde fría no le gusta a nadie.
- Sigue siempre el mismo orden. Delantera izquierda, delantera derecha, trasera izquierda, trasera derecha. Los perros se relajan antes cuando saben lo que viene.
- Ten premios junto a la puerta. Una recompensa al final hace que esa parada merezca la pena.
Aprovecha para revisarle las patas
La limpieza es el momento perfecto para un vistazo rápido. Busca entre los dedos espigas, pinchos o piedrecitas, y revisa que las almohadillas no tengan cortes. En invierno, si vives en una zona donde echan sal en las calles por las heladas o la nieve, conviene aclararle las patas al volver, porque la sal puede irritar la piel. Si notas rojeces, hinchazón, cojera o que no deja de lamerse una pata, pide a tu veterinario que se la revise.
Cómo evitar que el barro entre en casa
- Recorta el pelo entre las almohadillas. Los mechones largos entre los dedos funcionan como esponjas de barro. Un peluquero canino puede recortarlos; si lo haces tú, usa unas tijeras de punta redonda y ve con calma.
- Elige bien la ruta. Los días de más lluvia, un recorrido por acera o por caminos de grava supone mucho menos barro que un descampado.
- Protege el coche. Una manta lavable o un protector para el maletero mantiene limpio el coche después de una excursión al campo.
- Lava las toallas a menudo. Una toalla con barro empieza a oler enseguida. Ten varias para ir alternando y lávalas con agua caliente.
Aun con la mejor rutina, un perro mojado se sacude, se frota contra el sofá y deja pelo húmedo por todas partes. Cuando todo esté seco, un quitapelos reutilizable para mascotas ayuda a retirar el pelo suelto de cojines y mantas, y en nuestra guía sobre cómo quitar el pelo de perro del sofá tienes más ideas. Y para las tardes cada vez más cortas, echa un vistazo a nuestros consejos para pasear al perro de noche.