Tu gato pasa la mañana en el sofá, la tarde en la cama y la noche otra vez en el sofá. Si te preguntas «mi gato duerme mucho, ¿es normal?», la respuesta casi siempre es sí. Los gatos son grandes dormilones y, ahora que los días se acortan, muchos duermen todavía un poco más. Aun así, dormir mucho a veces es una señal de que algo no va bien. Aquí verás cuántas horas son normales, cuándo conviene llamar al veterinario y cómo mantener a tu gato más activo durante el día.
¿Cuántas horas duerme un gato al día?
Un gato adulto duerme de media entre 12 y 16 horas al día. Los cachorros y los gatos mayores suelen dormir todavía más. Está en su naturaleza: en libertad, el gato caza presas pequeñas y cada intento le cuesta mucha energía. Entre una caza y otra, descansa.
Además, los gatos son animales crepusculares: están más activos al amanecer y al anochecer. Durante el día, mientras tú trabajas, lo que más les apetece es dormir. Buena parte de ese sueño es ligero: parece que tu gato está profundamente dormido, pero mueve las orejas con cada ruido y en pocos segundos está despierto.
Mi gato duerme mucho en otoño: ¿por qué?
¿Notas que tu gato duerme más ahora que en verano? Hay varias explicaciones lógicas:
- Días más cortos. Hay menos luz y muchos gatos adaptan su ritmo a ella.
- Frío y lluvia. Los gatos que salen al exterior se quedan más en casa y buscan un rincón caliente junto al radiador o bajo una manta.
- Aburrimiento. Un gato que tiene poco que hacer en casa simplemente duerme más. Sobre todo los gatos de interior agradecen más estímulos.
¿Cuándo no es normal que duerma tanto?
Lo importante no son las horas, sino los cambios. Nadie conoce a tu gato mejor que tú. Consulta con tu veterinario si de repente duerme mucho más de lo habitual y, además, notas alguna de estas señales:
- come menos o nada, o bebe mucho más de lo normal;
- también está apático cuando está despierto y apenas reacciona a tu voz, a los juguetes o a la comida;
- se esconde, no quiere que lo toquen o se acicala menos;
- ya no sube al sofá ni a la ventana, o camina rígido;
- hay cambios en el arenero: orina mucho más o no orina, o tiene diarrea o estreñimiento;
- vomita a menudo o respira rápido o con esfuerzo.
Si tu gato lleva un día o más sin comer, no esperes y llama al veterinario. En los gatos, dejar de comer siempre es motivo para actuar rápido. Lo mismo si intenta orinar y no puede o si respira con dificultad: llama al veterinario enseguida.
¿Tu gato duerme todo el día? Así lo mantienes más activo
¿Tu gato duerme todo el día y por la noche está como una moto? Con unas cuantas rutinas fijas equilibras su día:
- Juega poco rato, pero a menudo. Dos o tres sesiones de diez minutos al día con una caña o una pelotita funcionan mejor que una sola sesión larga. Haz que la «presa» huya y se esconda, y deja que al final la atrape.
- Juega con él antes de que coma. Cazar, atrapar, comer, asearse y dormir: ese es el ritmo natural de un gato. Si juegas por la noche y después le das la comida, suele dormir más tranquilo.
- Haz que trabaje por su comida. Esconde unas cuantas bolitas de pienso por casa o sírvele la ración en un comedero lento de silicona con cinco zonas. Tendrá que buscar y lamer, y eso le entretiene más que un comedero normal. ¿Además come demasiado deprisa? Mira qué hacer si tu gato come demasiado rápido.
- Dale algo que mirar. Un sitio junto a la ventana, con vistas al jardín o a la calle, entretiene a muchos gatos durante horas.
- Rota los juguetes. No los dejes todos a la vez: saca uno distinto cada pocos días. Tienes más ideas en nuestra guía para entretener a un gato en casa.
Un buen sitio para dormir en otoño
Deja que descanse: dormir forma parte de su vida. Ofrécele un rincón cálido y sin corrientes, a ser posible algo elevado para que lo controle todo. Un cojín en la ventana o una cama cerca del radiador (sin pegarla a él) suelen ser sus favoritos. ¿Dudas de si pasa frío? Lee cómo saber si tu gato tiene frío.
Si se tumba cada día en el mismo sitio del sofá o de la cama, ahí se acumula también mucho pelo. Con un quitapelos reutilizable lo retiras de la tela en un momento.
En resumen: un gato que duerme mucho, pero está atento cuando se despierta, come bien y juega con ganas, suele ser simplemente un gato feliz. Fíjate sobre todo en los cambios y, si tienes dudas, llama a tu veterinario.